En el ajedrez del siglo XX, algunos nombres brillan por sus títulos, otros por su influencia. Semión Abramovich Furman (1920–1978) pertenece a la segunda categoría: un jugador sólido, un teórico profundo y, sobre todo, el mentor que moldeó al campeón mundial Anatoly Karpov. Su legado es el de un arquitecto silencioso que, con rigor y paciencia, construyó el camino hacia la cima del ajedrez soviético.
Primeros años y formación
Furman nació el 1 de diciembre de 1920 en Pinsk, entonces parte de Polonia, luego incorporada a la URSS tras la Segunda Guerra Mundial y hoy Bielorrusia. De origen judío, trabajó como obrero en Leningrado antes de dedicarse plenamente al ajedrez. Su desarrollo fue tardío: alcanzó fuerza de maestro nacional ya en la adultez. En 1946 obtuvo el título de Maestro de deportes de la URSS, en 1954 el de Maestro Internacional y en 1966 el de Gran Maestro.
Carrera competitiva
Fue campeón de Leningrado en 1953, 1954 y 1957. En el Campeonato de la URSS de 1948 alcanzó el tercer lugar, detrás de David Bronstein y Alexander Kotov. En torneos internacionales destacó en Harrachov 1966, donde se coronó campeón, y en Madrid 1973, donde ocupó el tercer puesto.
A lo largo de su trayectoria derrotó en partidas individuales a campeones y aspirantes como Smyslov, Tal, Petrosian, Spassky, Bronstein, Keres, Korchnoi, Geller y Polugaievsky. También representó a la URSS en el Campeonato de Europa por equipos de 1961 en Oberhausen, contribuyendo a la victoria del conjunto soviético.
Según estimaciones retroactivas de Elo, en 1948 habría alcanzado los 2708 puntos, situándose como el n.º 11 del mundo. Su máximo Elo oficial fue 2560 en mayo de 1974, y en enero de 1976 figuraba como el n.º 26 del ranking mundial.
Estilo y aportes teóricos
Furman fue considerado un posicionalista profundo, con gran intuición en estructuras de peones y finales. Prefería las aperturas con blancas iniciando con 1.d4, 1.Cf3 o 1.c4, buscando posiciones estratégicas de largo aliento. Contribuyó a la teoría de la Defensa Grünfeld, la Defensa Nimzoindia, la Española y el Gambito de Dama. Sus contemporáneos lo describían como un jugador de partidas monumentales, capaz de combinar energía ofensiva con sangre fría defensiva.
Su fuerza con blancas era tan notable que algunos colegas lo apodaban “el campeón mundial con las piezas blancas”, un título simbólico que reflejaba su dominio en esa fase.
El entrenador de Karpov y otros discípulos
Desde 1969 hasta su muerte en 1978, Furman fue el entrenador personal de Anatoly Karpov. El propio Karpov lo definió como una persona realmente importante en su vida, con un conocimiento fantástico en ajedrez, casi como un segundo padre.
Los mejores resultados de Karpov en torneos coincidieron con la etapa en que Furman lo entrenaba, como en Madrid 1973 y Ljubljana-Portorož 1975, prueba de que sus sesiones beneficiaban a ambos. Durante el ciclo de candidatos de 1974 y la preparación para el match contra Fischer, Furman fue el segundo principal de Karpov, acompañado por Geller y Balashov. En 1973 recibió el título de Entrenador de Honor de la URSS.
Aunque su relación más estrecha fue con Karpov, Furman también colaboró en la preparación de otros grandes maestros soviéticos como Viktor Korchnoi, Lev Polugaevsky y Efim Geller. Su prestigio como analista y teórico lo convirtió en un referente al que acudían colegas y discípulos para perfeccionar repertorios y estrategias, consolidando su papel como pilar de la escuela soviética.
Legado
Aunque nunca alcanzó la fama de los campeones que derrotó en partidas aisladas, Furman dejó una huella indeleble. Como jugador, demostró que la constancia podía llevar a la élite incluso a quienes empezaban tarde. Como teórico, enriqueció la comprensión de varias aperturas clásicas. Como entrenador, fue el arquitecto del estilo de Karpov, uno de los campeones más dominantes de la historia.
Su muerte en Leningrado el 17 de marzo de 1978 interrumpió una brilante labor pedagógica, su nombre permanece ligado al ascenso del ajedrez soviético y a la consolidación de una escuela que marcó generaciones. Más allá de los títulos, Furman encarna la figura del mentor silencioso, cuya influencia se mide en la grandeza de sus discípulos.
Agunas de sus mejores partidas
Únete a nuestra comunidad octopuchess en: