El ajedrez, ese viejo compañero de la humanidad, sigue siendo un universo mágico de 64 casillas donde se cruzan la lógica, la emoción y la historia. Es el “deporte ciencia”, pero también es un espejo de quienes lo juegan. Y claro, no todo es brillo y genialidad: también aparecen las sombras de las trampas y el dopaje cognitivo. En Alemania, los investigadores Kim Schu y Nils Haller con el respaldo de la Universidad Johannes Gutenberg de Mainz y la Federación Alemana de Ajedrez, se atrevieron a ponerle lupa a este tema incómodo y nos entregan un estudio que vale la pena leer con atención.
Para entenderlo mejor, aclaremos algunos conceptos. Trampa en ajedrez significa usar ayudas externas prohibidas, como programas que calculan jugadas, dispositivos electrónicos, acuerdos previos de resultados o incluso competiciones ficticias. Dopaje cognitivo es el consumo de sustancias como modafinilo o metilfenidato para mejorar concentración, memoria o resistencia mental. Y la técnica de respuesta aleatoria, que fue el corazón del estudio es como un truco estadístico que permite responder preguntas delicadas sin revelar directamente la conducta, protegiendo la privacidad y acercándonos a la verdad.
MATERIALES Y MÉTODOS
La muestra
La investigación se centró en jugadores activos de clubes alemanes afiliados a la federación, con al menos 1 partida oficial en los últimos 12 meses. Se exigía tener más de 16 años, contar con un puntaje oficial y no haber consumido fármacos cognitivos por razones médicas en ese periodo. Al final, participaron 1.924 jugadores válidos, que representan cerca del 2 % de los ajedrecistas federados en Alemania. La mayoria eran hombres y predominaban los de entre 51 y 60 años. Los autores advierten que los jugadores jóvenes menores de 20 años están subrepresentados, mientras que los de nivel medio-alto están sobrerrepresentados, y que la muestra es mayoritariamente masculina, lo que limita la generalización de los resultados.
Instrumentos de medición
El cuestionario tenía 35 preguntas y se completaba en menos de 10 minutos. Se probó primero con 10 jugadores para ajustar detalles. Incluía datos demográficos, actitudes éticas sobre trampas y dopaje, consumo de sustancias legales como café y bebidas energéticas, preguntas directas sobre conductas prohibidas y permitidas, y preguntas con técnica de respuesta aleatoria sobre dopaje cognitivo, trampas en partidas presenciales y trampas en línea. La encuesta se difundió con afiches, volantes con códigos en torneos, campañas digitales y la ayuda de más de 120 oficiales de la federación que llevaron el mensaje a clubes y asociaciones.
Análisis de datos
La técnica de respuesta aleatoria fue el núcleo metodológico. Cada participante respondía a una pregunta sensible o a una neutra según un criterio aleatorio basado en fechas de cumpleaños. Así, el investigador nunca sabía cuál pregunta estaba contestando cada jugador. El cálculo de prevalencia se hizo con fórmulas probabiliísticas que ajustaban la proporción de respuestas afirmativas. Se estableció un mínimo de 650 participantes por subgrupo para asegurar potencia estadística suficiente, el análisis se realizó con un programa especializado. Se hicieron análisis descriptivos y comparaciones con la base de datos oficial de la federación. Se aplicaron pruebas de asociación para medir relaciones entre edad, nivel de juego y modalidad. El nivel de significancia se fijó en menos de 5 % y se reportaron intervalos de confianza del 95 %.
De los 4.276 jugadores que accedieron a la encuesta, 288 la abandonaron, 27 no habían jugado en el último año, 3 respondieron en menos de 2 minutos y 1 falló la pregunta de control de atención. El resultado final fue de 1.924 casos válidos, con una tasa de abandono del 14,2 %.
RESULTADOS
Los autores reportaron que el 7,1 % de los jugadores admitieron haber hecho trampa en partidas presenciales, el 6,2 % reconocieron trampas en partidas en línea y el 5,1 % declararon haber usado sustancias prohibidas para mejorar su rendimiento. Los jóvenes entre 16 y 50 años mostraron mayor prevalencia de trampas en línea, alcanzando el 10 %. En partidas largas, como rápidas y estandar, las trampas presenciales fueron más frecuentes, con un 10,5 %. El dopaje cognitivo fue menor en jugadores de bajo nivel, con un 2,3 %, y en mayores de 50 años, con un 4,3 %.
En cuanto a prácticas específicas, en partidas presenciales la más común fue acordar resultados antes de la partida, con un 4,3 %, aunque también se detectaron pérdidas deliberadas y un uso marginal de dispositivos electrónicos. En partidas en línea, destacó el uso de cuentas ajenas, con un 7,7 %, recibir consejos de terceros durante la partida, con un 9,2 %, y paralelismo con software o segundo tablero con un 3,1 %. Sorprendentemente, un 37 % reconoció haber participado en competiciones ficticias, lo que muestra que la trampa no siempre es tecnológica, también puede ser burocrática.
CONCLUSIONES
Los autores concluyen que las trampas y el dopaje cognitivo son una realidad en el ajedrez de clubes alemanes. Aunque los porcentajes son menores que en otros deportes o contextos académicos, incluso cifras aparentemente bajas representan un riesgo para la integridad del juego. Subrayan la necesidad de políticas más estrictas y campañas educativas que refuercen la ética en el ajedrez, adaptadas a las modalidades presenciales y en línea.
DISCUSIÓN
Los investigadores destacan que las trampas en partidas largas son más frecuentes porque el tiempo adicional facilita excusas para abandonar el tablero y consultar dispositivos. En partidas rápidas, la dinámica limita estas oportunidades. En el ámbito en línea la facilidad tecnológica y el anonimato favorecen conductas fraudulentas, especialmente entre jugadores jóvenes.
Respecto al dopaje cognitivo, aunque su prevalencia es menor que en deportes como el triatlón o en contextos académicos, sigue siendo un problema ético y de salud. Los autores advierten que sustancias como modafinilo o metilfenidato pueden mejorar el rendimiento bajo ciertas condiciones, pero también conllevan riesgos médicos.
OPINIONES PERSONALES
Desde hace un tiempo, vengo publicando artículos con un propósito muy claro: acercar la ciencia a la comunidad ajedrecística. Muchos de los estudios más valiosos sobre ajedrez están escritos en lenguaje técnico, en otros idiomas, publicados en revistas indexadas y con acceso restringido. Eso hace que la mayoría de nosotros, jugadores, entrenadores, directivos, padres de familia, no tengamos contacto directo con esos avances. Y sin embargo, son investigaciones que pueden ayudarnos a entender mejor cómo pensamos, cómo aprendemos y cómo podemos entrenar de forma más efectiva.
Por eso creo que es fundamental que como comunidad nos mantengamos al día con lo que la ciencia está descubriendo sobre nuestro juego milenario. No solo para consumir ese conocimiento, sino también para atrevernos a producirlo. El ajedrez no es solo arte y competencia, también es ciencia. Y si queremos que nuestro deporte crezca, necesitamos participar activamente en su estudio, desde nuestras propias realidades y contextos.
La principal pregunta que me hago es si los jugadores realmente dijeron la verdad. La técnica de respuesta aleatoria fue como poner una cortina entre el jugador y el investigador: detrás de ella, cada uno podía hablar sin miedo a ser señalado. ¿Eso asegura que todos fueron sinceros? La verdad no termino comprender muy bien el método estadístico utilizado. Pero al parecer sí puede acercarnos mucho más a esa verdad que suele esconderse cuando la vergüenza y el temor están presentes.
Ahora bien, más allá de los números y las fórmulas, lo que este trabajo nos recuerda es que el ajedrez no se sostiene solo en jugadas brillantes, sino en valores solidos. Nuestro papel como formadores es insistir, una y otra vez, en la ética, el honor y los buenos valores. Pero ojo, no basta con repetirlo como un disco rayado. Tenemos que enseñar con el ejemplo, porque los alumnos aprenden más de lo que ven que de lo que escuchan. Si queremos que el ajedrez sea un espejo de integridad, nosotros mismos, como entrenadores, debemos ser personas íntegras, coherentes entre lo que decimos y lo que hacemos.
El ajedrez nos pide ser damas y caballeros del juego, podemos engañar a un árbitro, a un programa, incluso a un adversario, pero nunca podremos engañarnos a nosotros mismos. Esa es la frontera que marca la verdadera grandeza: jugar limpio, aceptar la derrota con dignidad y celebrar la victoria con humildad.
El estudio alemán nos muestra cifras que inquietan, pero también nos abre la puerta a reflexionar sobre el camino que debemos seguir, la ciencia nos da los datos, pero la pedagogía nos recuerda que el futuro depende de cómo eduquemos a las nuevas generaciones. Si sembramos valores sólidos, el ajedrez seguirá siendo lo que siempre ha sido: un campo de batalla noble donde las ideas se enfrentan, pero los seres humanos se respetan.
Y como escribí en el libro La planificación del capitán olímpico de ajedrez: “El ajedrez es un deporte que, tras siglos de historia, aún conserva la magia que logra atrapar, en un mundo de posibilidades, a dos rivales que se enfrentan no solo por la victoria sino también por el honor.” Esa frase resume lo que este estudio nos recuerda, que el ajedrez no es solo competencia, sino también un compromiso con la verdad y la nobleza del juego.
Y si este tema te interesa, te invito también a leer otro artículo que publiqué hace un tiempo llamado El juego limpio en ajedrez, donde profundizo en cómo la honestidad y la nobleza deben ser el verdadero corazón de nuestro deporte.
Si deseas obtener más detalles sobre el estudio: Cheating and Doping in Chess – A Survey among 1,924 German Club Players using the Randomized Response Technique, puedes consultar la publicación original Aquí

FM FAIBER LOTERO
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Entrenador colombiano de ajedrez, entrenador de la liga de ajedrez de Bogotá, Director metodológico en la Academia Eleva tu Ajedrez, integrante del grupo de investigación GRICAFDE Universidad de Antioquia, especialista en entrenamiento deportivo, especialista en Psicología del deporte y la actividad física, licenciado en educación física y deportes, diplomado en administración deportiva Comité Olímpico colombiano, diplomado en organización de grandes eventos deportivos Comité Olímpico,Instructor FIDE, Georgia 2018, escritor del libro la Planificación del capitán Olímpico de ajedrez. Entrenador de deportistas títulados.