"Que nadie tenga un concepto de sí más alto que el que deba tener, sino más bien piense de sí mismo con moderación". Saulo de Tarso, carta a los romanos.
No soy un confeso judeocristiano, pero esa frase de Pablo, un turco de formación farisea, llegó a mi mente, a propósito de haber leído, no sin sorpresa, una nota de prensa en la cual se calificaba a un prometedor ajedrecista venezolano con el adjetivo de "estrella". Quien redactó la nota, supongo que algún dirigente de su asociación tratando de propagandear el nivel ajedrecístico del joven en cuestión ante quienes desconocen los intrilingüis de esta particular disciplina deportiva, se expresó de esta manera de su pupilo y ello me llevó, luego de un momento de reflexión, a plantear el debate sobre las "estrellas del ajedrez venezolano".
Antes de adentrarme en el análisis del tema que planteo, es necesario explicar o recordar, según sea el caso, que el ajedrez clasifica a los jugadores por su fuerza de juego, partiendo de parámetros científicos; en tal sentido, se utiliza un "sistema de puntuación elo -o ELO-, el cual es un método matemático, basado en un cálculo estadístico, para determinar la habilidad relativa de los jugadores". La medición de la fuerza se hace de manera independiente para cada modalidad de juego, a saber: estándar, rápido, blitz.
Dicho lo anterior, el ente internacional que rige este deporte (la FIDE), cada 30 días publica sendas listas de clasificación mundial y también por países para ranquear tanto a los mejores jugadores del planeta como a los mejores de cada federación nacional, mes a mes. A mayo de 2022, la medición más reciente, el top 5 del mundo es la siguiente:
Estándar:
1. GM. M. Carlsen, NOR. 2864.
2. GM. L. Ding, CHN. 2806.
3. GM. A Firouzja, FR. 2793.
4. GM. F. Caruana, EUA. 2783.
5. GM. L. Aronian. EUA. 2775.
Rápido:
1. GM.M. Carlsen, NOR. 2847.
2. GM. H. Nakamura, EUA. 2837.
3. GM. I. Nepomniachtchi, RUS. 2821.
4. GM. J. Duda, POL. 2808.
5. GM. R. Rapport, HUN. 2802.
Blitz:
1. GM. L. Aronian, EUA. 2850.
2. GM. H. Nakamura, EUA. 2850.
3. GM. F. Caruana, EUA. 2847.
4. GM. V. Artemiev, RUS. 2832.
5. GM. M. Carlsen, NOR. 2832.
Por otra parte, veamos el top 5 de Venezuela (deportistas activos), a la luz de la FIDE:
Estándar:
1. GM. J. Gascón. 2449.
2. FM. P. Martínez. 2408.
3. IM. J. Sequera. 2390.
4. IM. J. Romero. 2345.
5. IM. Ro. Brizuela. 2334.
Rápido:
1. IM. R. Leyva. 2383.
2. IM. J. Paolini. 2372.
3. FM. J. Díaz. 2356.
4. FM P. Martínez. 2284.
5. CM. R.Corado. 2241.
Blitz:
1. FM. P. Martínez. 2410.
2. FM. J. Romero. 2333.
3. IM. Ro. Brizuela 2303.
4. FM. J. Díaz. 2266.
5. FM. A. Uzcátegui. 2266.
No hay ninguna duda, y todos deberíamos coincidir en ello, de que al top 5 mundial, como máximas figuras planetarias del ajedrez, bien lo pudiésemos calificar como estrellas de este deporte; otros lo harían extensivo al top 10, pero para nada alguien nos calificaría de botarate si también le damos la categoría estelar (referido a las estrellas) a los miembros del top 100 mundial. De ese modo, tranquilamente -y sin nervios, diría alguien- afirmemos que los mejores 100 jugadores del mundo son la crème de la crème del ajedrez; es decir, la propia élite del planeta tierra, encabezada, por supuesto, por el astro que más brilla: su majestad Magnus Carlsen.
Venezuela ha estado lejos de tener una estrella de categoría mundial en el ajedrez. Lo más parecido que hemos tenido -sin ninguna duda, y por años luz- ha sido el caraqueño Eduardo Iturrizaga, quien hoy día defiende los colores de España. Este jugador ha sido parte del top 100 mundial en ajedrez estándar en más de una oportunidad. En rápido actualmente es el 77 del mundo, con 2632 de Elo Fide; y en blitz hoy día es el 55 del mundo, con 2646 de Elo Fide; pero calificar al GM. Iturrizaga Bonelli como una estrella mundial del ajedrez, en rigor es una imprecisión, pues sus 2618 en ajedrez estándar están tres decenas por debajo de los 2650 del británico David Howell, de la china Hou Yifan y del iraní Amín Tabatabaei, quienes ocupan el último puesto del top 100 mundial.
En su momento -Iturrizaga- fue la gran figura del ajedrez venezolano en las tres modalidades, y hoy día en España se ubica de la siguiente manera:
- 5to, en ajedrez estándar.
- 3ero, en rápido.
- 2do, en blitz.
Lo que sí es una realidad objetiva es que: 1) de manera contundente es el mejor jugador venezolano de la historia; 2) que es top de España y; 3) es uno de los jugadores europeos más fuertes y regulares de la actualidad.
Ante las tres afirmaciones supra mencionadas surge la pregunta: ¿es una estrella? No, en rigor no lo es. Repito, no es sensato afirmar eso, a menos que hagamos ejercicios de comparación y tabulación de orden local. Ahora mismo, defendiendo la rojigualda, tampoco es parte del top 150 del mundo en ajedrez estándar, aunque sí está en el top 200 (se ubica en el puesto 161). De Europa sí es top 100, pues está en la posición 96 de ese continente.
Siendo el 96° mejor jugador de Europa ¿pudiéramos decir que Iturrizaga es una estrella europea? Quien lo califique de esa manera tendría razones para defender su argumento, pues, como se ha dicho antes, en ajedrez estándar es top 100 de ese continente; además es el 54° mejor jugador en rápido y el 31° en blitz.
¿Entonces Venezuela no tiene "estrellas en el ajedrez"?
José Rafael Gascón, aparte de ser el top one en la lista de ajedrez estándar, es actualmente el único Gran Maestro vinotinto. Es el ajedrecista mejor rankeado del país, pero ahora mismo nadie puede afirmar que este estupendo jugador es ampliamente superior a, por ejemplo el FM Pedro Martinez, su escolta en la lista. Ambos jugadores -Martínez y Gascón- y el resto de, pido permiso para redundar: una reducida élite nacional, están prácticamente al mismo nivel; por supuesto, tomando como base la fuerza elo de cada uno, apenas están separados por monedas.
¿Venezuela tiene estrellas en el plano continental? En realidad no. Nuestro mejor jugador -1191 del mundo- se ubica en la posición 136° de América, en ajedrez estándar. El nacional mejor ubicado en ajedrez rápido es el venezolano de origen cubano, el IM Richard Leyva, quien con sus 2383 está a cuatro puntos del top 100 continental en esta modalidad. En blitz, los 2410 del FM. Pedro Martínez le permiten ubicarse en el puesto 80 del continente.
Por las razones que sean: falta de un entrenador calificado, equipos informáticos no adecuados, carencia de recursos económicos, y una decena de etcéteras, nuestros mejores trebejistas no son estrellas del ajedrez.
¿Y a lo interno del país podemos decir que tenemos estrellas? Acá pueden adjetivarlos como quieran, pero pasa lo mismo que, por ejemplo, en el futbol de campo: no tenemos estrellas aunque sí podemos hablar de los mejores jugadores del país o los más destacados, que sería más prudente y sensato; con ese concepto se plantea una idea totalmente diferente y, como dicen por ahí, "no es lo mismo ni se escribe igual". A nadie se le ocurrirá decir que Salomón Rondón, Tomás Rincón o Wuilker Fariñez son estrellas del fútbol. En este caso debemos hablar de los mejores del país, pero bajo ningún concepto de estrellas.
No ocurre lo mismo con el béisbol, verbigracia: Miguel Cabrera, José Altuve y Ronald Acuña sí o sí son estrellas del béisbol profesional de los Estados Unidos de América, en la poderosa MLB (Major League Baseball).
¿Qué podemos decir entonces de esos ajedrecistas que están en proceso de formación y rumbo a los 2200 o los 2300 de Elo? Podemos decir todo lo positivo de ellos, excepto que son "estrellas", por una sencilla razón: no lo son. Algunos entrenadores se dejan llevar por un par de resultados positivos y unos cuantos padres se confunden con las medallas de sus hijos; incluso, directivos de asociaciones y federaciones, en esa búsqueda de reconocimiento social y gubernamental, convierten un resultado positivo en otra cosa y ahí viene toda una confusión que al final le hace mucho daño al atleta.
Hace un tiempo se me ocurrió clasificar a los jugadores de ajedrez de la siguiente manera:
GM: caballeros de oro
IM: caballeros de plata.
MF: caballeros de bronce.
En algún momento escribiré sobre los ajedrecistas de acuerdo con sus armaduras, pero ya saben que es un símil que suelo utilizar. En tal sentido, para finalizar este artículo, quiero puntualizar lo siguiente:
1. "Para poderse convertir en GM se necesita cumplir con ciertos requisitos que la FIDE exige: dos o tres normas (actuaciones específicas en torneos internacionales) además de un rating no inferior en el momento de obtener el título, a 2500 puntos Elo". Manuel López Michelone.
2. Para convertirse en IM, entre otros detalles, se requiere una puntuación mínima de 2400 de Elo.
3. Para ser FM, se debe alcanzar los 2300 puntos.
"Pero Mr. Randy, hay FM's y IM's que no cumplen con estos puntajes. ¿De dónde salieron esos títulos?", preguntará algún observador curioso y detallista.
Son títulos promocionales, pero a ello nos referiremos en otra oportunidad.
Pregunta: ¿puede un dirigente "coronar" como estrella a su mejor jugador?
Claro que puede hacerlo. Incluso, le puede decir "fenómeno", "el nuevo Fisher", "el software que camina", "la triple computadora humana", "el módulo que habla y come hamburguesas", "el Messi del ajedrez", y todo cuanto quiera, pero eso nada significa en el mundo real, porque no lo es. Son apreciaciones subjetivas y, con la mano en el corazón, fuera de lugar.
Mucho cuidado con aquellos padres que no solo inflan a sus hijos, sino que también les crean conceptos equivocados respecto al ego, que luego le hacen jugar no solo una mala partida -en su autoestima-, sino que en ocasiones...les dan échec et mat a su carrera deportiva.
¿Y si en lugar de "estrellas" nos referimos a estos jugadores de club como "caballos"!
Mi respuesta es que es preferible decirle caballos, cebras y camellos, siempre y cuando no les digan burros.
La clave en todo este asunto la tenemos parafraseando al tarseño Saulo de Tarso:
no tener un concepto de los jugadores más alto que el que se deba tener, sino más bien valorar el nivel de juego de los jóvenes con moderación.
...
"Después no digan que el tiempo es malo". GOYA.
Abg. Randy Chávez.
Relator, analista y comentarista deportivo.