El 16 de enero de 2026, el gran maestro indio Vidit Gujrathi sorprendió al mundo del ajedrez con un mensaje contundente en sus redes sociales. Compartió una captura del Índice de Calidad del Aire en Delhi, que alcanzaba un nivel “peligroso” de 598. Acompañó la imagen con una reflexión directa: “We are slowly being poisoned and no one cares? Shouldn't solving this be the top priority?”.
We are slowly being poisoned and no one cares?
— Vidit Gujrathi (@viditchess) January 17, 2026
Shouldn’t solving this be the top priority ? pic.twitter.com/1qyZvPFLFq
La publicación se viralizó rápidamente y fue replicada por varios medios de comunicación indios, que destacaron la gravedad de la denuncia y la coincidencia con el India Open de bádminton, disputado en Nueva Delhi entre el 13 y el 18 de enero de 2026. En ese torneo, varios atletas internacionales reportaron dificultades respiratorias y el jugador danés Anders Antonsen, número tres del mundo, no participó citando problemas de salud vinculados a la contaminación. La voz de Gujrathi se convirtió en símbolo de una preocupación compartida: la polución dejó de ser solo un tema ambiental para convertirse en un obstáculo real para la práctica deportiva.
La fuerza del mensaje radicó en que no se trató de una queja personal aislada, sino de una denuncia que puso en evidencia la responsabilidad institucional frente a la crisis ambiental en India. Gujrathi cuestionó la falta de políticas efectivas para proteger la salud pública y mostró que incluso un deporte considerado “indoor” como el ajedrez no está aislado de los problemas globales. Su intervención abrió un debate más amplio sobre el papel del deporte en tiempos de crisis ambiental y convirtió al ajedrez en un inesperado escenario de denuncia, donde el aire de Delhi se volvió enemigo y el tablero dejó de ser inmune.
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